Perfil de los Grandes Apostantes

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Para ser una ciudad que se encuentra en la mitad del desierto, Las Vegas siempre ha mostrado un gran atractivo para para las “ballenas”. En términos de casino, “ballena” es el apostante de grandes cantidades que se gastan mucho dinero jugando, comiendo, bebiendo y haciendo fiesta en Sin City y otros destinos de juego del mundo entero. La mayoría de los grandes apostantes tienen grandes presupuestos para el juego y les encanta ponerlo en riesgo, ya sea en la sala de apuestas o en una mesa de juego.

Perfil de los Grandes Apostantes

En primer lugar, a los grandes apostantes les encantan las grandes apuestas. Normalmente apuestan más en una misma mano que muchos jugadores en un año. Un experto en el juego una vez definió una “ballena” como un jugador que puede llegar a apostar 100.000$ en una mano de blackjack y no inmutarse si la pierde. Además juegan grandes cantidades en las tragamonedas: sobre todo en esas que cuestan 1.000$ o más por juego, incluso en algunas que cuestan 10.000$.

La mayoría de los jugadores no llevan un millón de dólares en metálico. Para llegar a tener el dinero en metálico para realizar estas apuestas tan grandes, los apostantes suelen pedir una línea de crédito al casino. Al igual que una nota del banco, el casino da al apostante dinero en metálico para jugar y, a veces, se pasa de un millón de dólares, mientras que el jugador le ofrece acciones, acuerdos u otro tipo de seguridades por el préstamo.

Los casinos con frecuencia ofrecerán incentivos añadidos, que se llaman “puntos de fidelidad” para los grandes apostantes como una manera para animarles a quedarse. Algunos de estos puntos de fidelidad incluyen suites en hoteles de lujo, reservas en los mejores restaurantes, habitaciones VIP en los mejores clubs y todo tipo de ocio caro. Cuanto más tiempo se quede la ballena y más altas sean sus apuestas, más puntos de fidelidad recibirán.

Muchos grandes apostantes han trabajado duro para llegar a obtener este status que han conseguido, y reconocen el trabajo que realizan la gente que trabaja en los hoteles, casinos y en los restaurants. Los grandes apostantes a menudo dan a los crupiers, camareros y a los encargados del parking propinas enormes. Algunos hacen esto como una forma de mostrar su aprecio por el servicio, mientras otros solo quieren chulear.

Incluso con todos los empleados, cámaras y aparatos de seguridad en los casinos del siglo veintiuno, algunos grandes apostantes suelen contratar guardas de seguridad privada para que guarden sus pertenencias, sus fichas y su persona mientras juegan en el casino. Los hombres grandes de negro y con pendientes en las orejas pueden ser un mejor obstáculo para los ladrones que cualquier cámara de video.

La razón principal por la que los casinos aman a las ballenas es que los propietarios de los casinos saben que las probabilidades de los juegos están a su favor. Cuanto más tiempo se quede y apueste una ballena, mucho más dinero perderá. Cuanto más apueste, todo ese dinero va a las arcas del casino. Con tan solo unas pocas sesiones de juego por las grandes ballenas pueden influir en los beneficios de todo un año del casino.

Los propietarios de los casinos y ejecutivos siempre están buscando nuevas ballenas que quieran venir a jugar a su casino para dejar grandes cantidades de dinero. Algunos expertos aseguran que tan solo hay alrededor de unas quinientas ballenas en el mundo. Por el coste de una cena, una habitación o un viaje jet set, el casino puede llegar a llevarse millones de dólares.

 

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